CONVIVENCIA DE ADVIENTO EN NUESTRO COLEGIO PARA LA PRIMARIA: PREPARANDO UNA CUNA PARA JESÚS…

Hola a todos:

Este fin de semana, más concretamente el domingo, estuvimos de convivencias de Adviento con los alumnos/as de educación primaria… La madre Dunia María, Carolina y Chechu fueron los monitores para la ocasión, y nos han dejado su fotogalería, que aquí os comparto:

Las dinámicas de la mañana en la convivencia de Navidad en nuestro colegio giraron en torno a los siguientes ejes:

PREPARANDO UNA CUNA PARA JESÚS

1.- LOS ORÍGENES

Los orígenes de una persona llegan a marcarla con una personalidad y estilo concreto.

Acerquémonos, pues, con devoción y cariño, a los orígenes de Jesús, para que lleguemos a entenderlo mejor. En cada detalle podremos aprender alguna lección o mensaje que Dios nos envía.

Lo realizaremos de la siguiente forma, se dividen en pequeños grupos que tendrán que trabajar cada uno de los puntos, apoyados de los textos, podrán después realizar murales para la puesta en común.

  1. ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE JESÚS

María, una jovencita de Nazaret, se había prometido en matrimonio con José, el carpintero; pero aún no vivían juntos, pues sólo estaban “prometidos”.

Hacía seis meses que Zacarías, sacerdote del Templo de Jerusalén, había recibido la visita del arcángel Gabriel, anunciándole que iba a tener un hijo, a pesar de que su mujer, Isabel, era estéril y muy mayor.

Por aquel entonces, un día el arcángel Gabriel llegó a la casa de María enviado por Dios, para anunciarle que había sido elegida para ser la madre del Hijo de Dios, que iba a hacerse hombre.

Escuchemos cómo lo cuenta San Lucas: “Al sexto mes…” (Lc 1, 26-38).

Dialoguemos sobre esta escena de la Anunciación:

    1. ¿Cómo nos imaginamos la visita del ángel a María?
    2. ¿Cuál es la dificultad de María para ser madre?
    3. ¿Cómo se soluciona esa dificultad?
    4. Comentemos lo que nos sugiere la respuesta de María: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
    5. ¿Qué problemas le ocasionó a María el ser madre?.

  1. EL MAGNIFICAT

Cuando María se enteró que su prima Isabel estaba embarazada de seis meses, fue en seguida a visitarla. Seguramente necesitaría atenciones y cuidados, y quién mejor para eso que ella, que era su prima.

El encuentro de las dos mamás resultó lleno de emociones. Isabel estaba maravillada por la delicadeza de su prima al ir a visitarla y atenderla, porque ella reconoce que no es sólo su parienta quien la visita y le brinda sus cuidados, sino que se trata, además, de quien ya es Madre de Dios.

Por eso María estuvo tres meses cuidando a su prima Isabel, hasta que se alivió.
Leamos en la Biblia: “Por aquellos días…” (Lc 1, 39-56).
Ahora dialoguemos sobre el canto del Magnificat:

    1. ¿Por qué cosas alaba María al Señor?
    2. ¿Cómo actúa Dios con los pobres y humildes? ¿Y con los ricos y poderosos?
    3. ¿Qué nos llama la atención y cómo nos motiva esta visita de María a su prima Isabel?

  1. JESÚS NACIÓ EN BELÉN

“Les anunciamos, hermanos, una buena noticia,
una gran alegría para todo el pueblo;
escúchenla con el corazón lleno de gozo:
Habían pasado miles y miles de años
desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra
e hizo al hombre a su imagen y semejanza,
y miles y miles de años desde que cesó el diluvio
y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris,
signo de alianza y de paz;
en el año 752 de la fundación de Roma,
en el año 42 del imperio de Octavio Augusto,
mientras sobre toda la tierra reinaba la paz,
en la sexta edad del mundo,
hace 2003 años,
en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel,
ocupado entonces por los romanos,
en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada,
de María virgen, esposa de José,
de la casa y familia de David,
nació Jesús,
Dios eterno,
Hijo del eterno Padre y hombre verdadero,
llamado Mesías y Cristo,
que es el Salvador que los hombres esperaban”.

Expresemos ahora nuestros sentimientos sobre cada uno de los siguientes detalles y actuaciones:

    1. José y María cumplen sus obligaciones civiles.
    2. Piden posada, pero no hay lugar para ellos.
    3. Jesús nace entre los animales y lo acuestan en un pesebre entre las pajas.
    4. ¿Cómo nos imaginamos que vivieron el nacimiento de Jesús sus papás, José y María?

  1. LOS PASTORES Y LOS MAGOS

Muy cerca de donde nació Jesús había unos pastores que cuidaban sus rebaños por la noche, haciendo turnos. Un ángel se les apareció, envolviéndolos con una luz especial, y les anunció el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Este anuncio los llenó de alegría y fueron corriendo a ver dónde había nacido el Niño. Y allí lo encontraron: acostadito en el pesebre y sus padres junto a El.

Muy lejos de Belén también se conoció el nacimiento de Jesús: unos sabios de oriente vieron una estrella que lo anunciaba. Se pusieron en camino en dirección a donde estaba la estrella que los guiaba. Así llegaron a Jerusalén preguntando por el Rey de los Judíos que, según ellos, acababa de nacer. Los maestros de la Ley les indicaron que eso sucedería en Belén, y allá se fueron. En efecto, allí encontraron al Niño con su Madre; le adoraron y le ofrecieron regalos que le habían traído.

Contemos entre todos la “historia de los Reyes Magos…”

Y ahora dialoguemos sobre los siguientes puntos:

Comentemos la diferente actitud de la gente de Belén que no recibió a los Santos Peregrinos y la de los Pastores y los Magos.

¿Por qué ambas actitudes?

¿Qué dificultades tuvieron los Magos?

¿Cómo se nos anuncia a nosotros la presencia de Jesús?

¿Cuáles son nuestras dificultades para “ir a adorarlo”?

¿Cuáles son las dificultades para anunciarlo, es decir, para tomar parte en la evangelización?

  1. LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

“A los ocho días, cuando lo circuncidaron,
le pusieron el nombre de Jesús,
como lo había llamado el ángel
ya antes de la concepción”

(Lc 2, 21)

Cuando pasaron cuarenta días, que era el tiempo que prescribía la Ley para la purificación de las mujeres que habían dado a luz, José y María llevaron al Niño al Templo para “consagrarlo al Señor”, porque era el primogénito y así estaba prescrito por la Ley.

Allí cumplieron todos los ritos de la purificación de la madre y de la consagración del niño, como mandaba la ley de Moisés.

Había dos ancianos, Simeón y Ana, que estaban siempre en el templo rezando y sirviendo al Señor. Ese día, cuando llegaron con Jesús sus padres, tanto Simeón como Ana, comenzaron a hablar del Niño como el Salvador de Israel, enviado por Dios, y luz para iluminar a todos los pueblos del mundo.

Así lo cuenta San Lucas: “Simeón tomó al niño en sus brazos… (Lc 2, 28-32. 34-35).

Dialoguemos unos puntos:

    1. ¿Damos a Dios nuestras ofrendas, aunque seamos pobres?
    2. ¿Qué opinamos de las colectas y otras ofrendas que nos pide la Iglesia?
    3. ¿Somos evangelizadores o nos da pena hablar de nuestra fe?

José López, vía la madre Dunia María.

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